lunes, 16 de mayo de 2016

Comunicación Escrita

Mi autorretrato


Soy mujer, nací en víspera de navidad bajo signo de fuego. De edad interesante y madura en el cuarto peldaño para alcanzar el otoño, estudiante de Psicología; fiel a los valores inculcados en un hogar de seis hijos, dos uniones maritales y un hijo producto de un amor primaveral.

De prolongada estatura, talle largo y porte escultural, con acertados pasos al andar y fina estampa, ojos rasgados y a la vez saltones cual almendras cafés con persianas largas y lacias. De dientes finos en simetría, cual piano abierto al esbozar sonrisas. Me abruma la  parca y me sorprende cuando se lleva a familiares y amigos. Un dejo de nostalgia embarga mis sentidos para siempre. Vivo en México D.F. Me hace feliz el triunfo, el éxito, la alegría, los logros  propios y los de mi gente.


Soy bonita, de tez armónica, inteligente y muy soñadora. Tengo pies largos, pulidos, tallados con armonía. De piernas largas y torneadas, ejercitadas por largas caminatas en días soleados. Sensatez al hablar, imprudencia al no callar verdades. De voz ligera y grave, tez morena, cabello negro corto, ondulado y espeso. Manos suaves, firmes, trabajadoras. Mirada inquieta y constante con las preguntas existenciales. Dubitativa, libre pensadora, tranquila y sencilla como la tenue lluvia de un día de abril.


Durante el desarrollo de este trabajo puedo deducir que la gramática es una parte esencial para la valoración cognitiva; en donde denotamos la cultura y capacidad informativa de cada individuo.
La capacidad narrativa y creativa como eje primordial a la hora de escribir.
La estructura y la clase de oración para comunicar de manera práctica y comprensible.

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